viernes, 11 de noviembre de 2011

De hombre a Hombre,
Merceditas Elordi, junto con 
Óscar Giménez y Ulises Pafundi,
afrontan un gran desafío teatral que 
supera todas las expectativas


PREMIO ESTRELLA DE MAR 2012

No es una tarea común ni fácil la de montar una obra que ha tenido varias puestas, en diferentes sitios, y que ha ganado premios.  Sin embargo, Merceditas Elordi, junto a sus actores, Oscar Giménez y Ulises Pafundi, decidieron correr el riesgo de hacerlo con esta pieza de Mariano Moro (que la dirigió anteriormente). Valiente decisión la de la directora, y ese coraje de enfrentar a la crítica y al público, ha dado sus frutos: un montaje impecable que supera ampliamente todas las expectativas.
Ulises Pafundi - Óscar Giménez
De hombre a hombre es una comedia que presenta la relación entre un profesor estructurado, conservador (pero que tiene un punto débil), y su confrontación con un alumno prodigioso, pero fresco y un tanto caradura, un joven propio de nuestros tiempos en los que las barreras de antaño se han esfumado.  Con el nexo unificador del valor de la palabra, escrita y hablada, ambos trascienden el escritorio y el pupitre que los separa.  Igualmente, sus roles van intercambiándose gradualmente hasta alcanzar una unidad de sentimientos, el de Andrés (el estudiante), auténtico y valiente, y el de Juan Manuel (el profesor), tímido y reprimido.  La relación entre ambos es un juego que lentamente va invirtiéndose, el profesor, típico, estructurado, poderoso detrás de su escritorio, va transformándose en el alumno que no logra aprender las lecciones que le da el joven que pronto termina dominando la situación. 
Ulises Pafundi - Óscar Giménez
El juego del cambio de roles es justamente una de las bases de esta obra de Mariano Moro.  Esta es una situación muchas veces vista, tanto en novelas, como en escenarios, o en las pantallas, podríamos dar una larga lista de ejemplos.  Sin embargo, el enfoque que le da  Moro, la torna única. Son excelentes sus usos de los clásicos a los que hace referencia sin hacer alarde de intelectualismo, pero mostrando un profundo conocimiento.  Y se vale de todos ellos para expresar una relación platónica frecuente en el mundo estudiantil: la del alumno infatuado por el profesor que dicta su materia favorita, al que busca seducir con todo lo que tenga a mano, en este caso, con su talento.
Ulises Pafundi - Óscar Giménez
Óscar Giménez  hace una excelente composición del profesor Juan Manuel, creando un personaje absolutamente creíble que, a medida que avanza la trama de De hombre a hombre, va pasando a ser de una figura acartonada y sarcástica, a un ser humano que debe enfrentar sus debilidades y desatinos profesionales y personales, y comprende que no tiene la energía para defenderse de la amenaza del brillo con que va encandilándolo su alumno.  Giménez, un actor con un inagotable bagaje de recursos escénicos, y su carga de técnicas corporales y gestuales, logra otorgarle a su rol una poderosa energía para mostrar cómo lucha contra esas pasiones que busca reprimir.
Óscar Giménez
Ulises Pafundi asume cómodamente el rol de Andrés, desplegando toda su sensibilidad para estar alerta a cualquier movimiento de su profesor, y así satisfacerlo y superarlo con respuestas siempre exactas con las que busca seducir a Juan Manuel, y logra convencer a la platea de que todos somos partes de la clase que se desarrolla en la sala.  Ambos actores tienen la gran virtud de poner lo técnico al servicio del espíritu del personaje, con lo que logran una actuación con alma.
Ulises Pafundi
Bajo la experta y muy cuidadosa dirección de Merceditas Elordi, De hombre a hombre resulta una magnífica experiencia teatral que logra imponer su sello propio para eludir comparaciones con versiones anteriores de la pieza.  Un excelente trabajo de esta siempre ascendente directora.
Merceditas Elordi
No podemos dejar de destacar la funcionalidad y el uso de los espacios que permite la escenografía, y el diseño de luces de Edgardo Aguilar, que no sólo se circunscribe al escenario sino también a la platea que es parte de la clase.
Óscar Giménez - Ulises Pafundi - Mariano Moro - Edgardo Aguilar  Merceditas Elordi
Por medio de la magnífica y muy hábil dirección de Merceditas Elordi, y la actuación de Óscar Giménez y Ulises Pafundi, dos formidables actores que desbordan de buen gusto y profesionalismo, De hombre a hombre, de Mariano Moro, logra superar todos los desafíos que pudiera haber implicado esta nueva puesta.
© Osvaldo Sabino, Buenos Aires, Argentina, 2011

Sinopsis
Dos personajes. Juan Manuel, un encantador profesor de Lengua y Literatura, frente a su aula repleta de estudiantes. Entre ellos se destaca Andrés, un alumno contestatario, que manifiesta su rebeldía, sus emociones, sus reflexiones y sentimientos casi sin filtros. Apenas aquellos que la adolescencia le permite. Dos personalidades fuertes, cada una con sus propios conflictos, se enfrentan durante toda la obra, estableciendo continuamente un campo de fuerzas encontradas. Entre admiración y provocaciones surge inevitablemente una historia de amor auténtico y, a la vez, contradictorio.

Una obra que enfrenta el deseo y el amor, al deber y la moral. Aspectos del ser humano que se ponen de manifiesto y se confrontan en la piel de Andrés y Juan Manuel.

Una obra poética, bella, tierna y reflexiva que, según dichos del propio autor, recuerda a las telenovelas de Alberto Migré y se presenta como un homenaje a ellas.


 Fotos: Gentileza de Fher Giani ©
Duración: 70 minutos
Ficha artística
Juan Manuel: Oscar Gimenez
Andrés: Ulises Pafundi

Ficha Técnica
Dirección: Mercedes Elordi
Autor: Mariano Moro
Escenografía: Edgardo Aguilar
Iluminación: Edgardo Aguilar
Diseño gráfico: Paula Carranza
Asistencia general: María Palumbo

Taller del ángel
Mario Bravo 1239
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4963-1571      
Web: http://www.tallerdelangel.com.ar
Entrada: $ 50,00 y $ 35,00
Domingos - 20:30 hs - Hasta el 27/11/2011

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viernes, 4 de noviembre de 2011

Cruzando la ventana,
de Matías Vitali:
una obra brillante que sorprende, asombra y atrapa a la audiencia


Ante todo es necesario establecer un punto muy importante al referirnos a Cruzando la ventana, y es que lo convencional no existe en el universo de Matías Vitali. Este joven dramaturgo tiene mucho de “transgresor”, dicho esto en el sentido de que lleva todas las situaciones hasta los extremos, y muchas veces los cruza audazmente en su búsqueda de un exacto balance entre el riesgo y la sujeción, la característica primordial que resulta de sus obras.

Matías Vitali

Cruzando la ventana es un drama difícil de catalogar, ya que Vitali se vale de una serie de líneas—psycho thriller, grotesco, drama, tragedia—y coloca su trabajo en el vértice exacto en el que todas ellas pueden aunarse cómodamente.

Matías Vitali
La historia está ubicada en una casa cerrada, en un espacio indeterminado que universaliza la temática.  El desencadenante del conflicto en esta familia, compuesta por padre, madre, hijo y una especie de asistente psicológica, que vive separada de la sociedad, es la llegada de una prima que viene a quebrar con esa convivencia desbordante de agresión y de sentimientos contenidos.  A partir de su arribo, se produce una grieta irreparable en ese esquizofrénico balance que habían logrado mantener durante muchos años.  Y es así como la idea del mundo exterior comienza a invadir sus vidas, en especial, la de Juan Martín, el hijo que esconde una oscura historia en su pasado.  De allí en adelante, emergen situaciones en las que, alternativamente, se superponen los secretos, las tensiones, los nervios, y la mentira en medio de la que viven. Si la prima recién llegada no es controlada, el mundo que han creado está bajo una poderosa amenaza de desintegrarse en cualquier momento.  Y es así como van surgiendo situaciones y maquinaciones enfermizas que los lleva a pensar en el crimen. 
Daniela Vacas - Valeria Ariosto - Matías Vitali - Fernando Carón
Desde el texto, la dirección y la actuación, Vitali maneja un profundo juego argumental logrando que los protagonistas de Cruzando la ventana se muevan de manera independiente o interaccionando manejados por un certero ajuste.  En medio de ese modo de acción, y más allá de las motivaciones personales que los ha llevado a vivir en ese mundo asfixiante en el que se entremezclan lo lógico y lo ilógico, lo cotidiano y lo científico, la locura y la normalidad, los signos van invirtiéndose vertiginosamente.  Matías Vitali, en su rol de dramaturgo y director, va introduciendo notas vinculadas a los intereses, tanto del mundo interior en el que viven, como del exterior que penetra la ventana de la mano de la prima inesperada.  Y para hacer una contraparte de esto, cada personaje establece un velado alegato sobre la vida y sobre aquellos que la viven apasionadamente más allá de esos muros a los que un secreto oscuro los mantiene aferrados.

Daniela Vacas - Alejandro Souto - Matías Vitali
Un eje más de la obra se ubica en la condición y la naturaleza del ser humano, que presenta y traslada una imagen específica de la cotidianeidad externa, o sea la que ven “los otros”, sin lograr desligarse de sus expectativas interiores.  Son dos mundos paralelos que el autor/director/actor establece de antemano.  Es decir, la aproximación de mundos enfrentados con lo preciso o lo ficticio, lo ideal con lo imperfecto, los elementos básicos que colisionan en Cruzando la ventana.
Fernando Caron - Alejandro Souto - Valeria Ariosto - Matías Vitali - Daniela Vacas
En cuanto a lo psicológico, Vitali, introduce en varios tramos diálogos que dejan ver la extraña causa de esta locura familiar, y lo hace sin quebrar, en ningún momento, el interés en la acción.  En referencia a lo recién dicho, debo acotar que si bien la obra tiene una duración de más de dos horas, al concluir la obra, el consenso general es que todos los espectadores se abstraen del tiempo, y salen creyendo que Cruzando la ventana dura mucho menos, la dinámica y las temáticas de la pieza son tan apasionantes que el tiempo vuela hasta que vuelven a encenderse las luces de la sala.

Daniela Vacas - Valeria Ariosto - Matías Vitali - Fernando Souto
Las actuaciones son absolutamente impecables, Matías Vitali logra componer a un Juan Martín binario en el que se aúnan todas las contradicciones posibles sin que en ningún momento se exageren las cualidades del rol, Valeria Ariosto, compone una brillante madre maquiavélica en su locura, Fernando Carón se destaca en el rol de padre y marido al que su mujer controla y domina sólo cuando están juntos, Alejandro Souto consigue armar una impecable asistente psicológica, niñera asesina, que desde el comienzo atrapa y enerva a la audiencia con sus cualidades histriónicas, y Daniela Vacas resulta una adorable prima, una ingenua no tan ingenua que logra desestabilizar la funcionalidad disfuncional de esta familia.

Valeria, Ariosto - Matías Vitali - Daniela Vacas - Fernando Caron
El diseño de luces se destaca dando los tonos justos a cada instancia.  La escenografía hace un excelente aprovechamiento del escenario de La ratonera, y allí conviven varios planos que componen la casa en la que lo más destacado es el inodoro que está en el primer plano de espaldas a la audiencia, ambas son también diseño del joven Matías Vitali.


Cruzando la ventana nos muestra lo estrecha que es la visión del mundo que tienen por lo general los seres humanos.  Los límites del marco, en muchos casos, no permiten ver más allá, establece un mundo ínfimo de risas y alienación cotidiana. Un mundo pequeño en el que habitan seres que nunca se animan a asomarse al exterior y que conviven atrapados en sus permanentes enajenaciones.  

Fernando Caron - Alejandro Souto - Matías Vitali - Valeria Ariosto
Matías Vitali, con sus veinticuatro años, ha sabido atrapar y plasmar ese ínfimo universo con su inusual talento y su prodigiosa maestría—debemos destacar que esta es su octava pieza teatral estrenada—dos detalles descollantes de una temprana madurez que, sin duda, continuará sorprendiéndonos.  Cruzando la ventana es una obra que asombra y que tienta a verla nuevamente.

© Osvaldo Sabino, Buenos Aires, Argentina, Octubre 2011

Matías Vitali
© Fotos de la obra, gentileza de 
Miguel Mariscurrena

Ficha artística
La madre: Valeria Ariosto
El padre: Fernando Caron
Asistente psicológica/niñera: Alejandro Souto
La prima: Daniela Vacas
Juan Martín: Matías Vitali

Ficha Técnica:
Dramaturgia: Matías Vitali
Diseño de Vestuario y escenografía: Matías Vitali
Realización de vestuario y escenografía: Sebastián Toledo
Asistencia de dirección: Facundo Leiva
Diseño gráfico: Fernando Caron
Selección musical: Matías Vitali
Producción general: Alejandro Souto
Dirección general: Matías Vitali

LA RATONERA CULTURAL
Av. Corrientes 5552 Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Reservas: 48572193
Domingos: 18:30 hs.
Entrada: $ 40,00 y $ 25,00 

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viernes, 7 de octubre de 2011

Como pez frente al anzuelo 
La esplendida Dolores Ocampo y sus músicos impactan con una de las propuestas unipersonales más exquisitas, amenas y profundas de la actual temporada


Muchos espectadores se sentirán identificados con Como pez frente al anzuelo, especialmente los que han tenido la suerte de haber vivido la época de oro del café concert. Quiénes creían que ya nadie iba a hacer algo similar a lo que se veía entonces, se equivocaron.  Dolores Ocampo, con su inagotable talento, tanto dramatúrgico, como actoral y vocal, logra que la audiencia se emocione en este montaje en el que juega con las dificultades de las mujeres contemporáneas para conseguir un hombre.  
Dolores Ocampo
Ocampo despliega todos sus talentos escénicos haciendo que el tiempo que dura la puesta sea tan corto que ir a verla más de una vez, resulta una necesidad. Su rol en este delicioso unipersonal es el de una mujer en busca de su pareja contada con un entretejido de textos y temas musicales muy cuidadosamente seleccionados.  Así van pasando toda una colección de hombres que, por un motivo u otro, no llegan a ser el tan ansiado pez que morderá el anzuelo.  La voz de Dolores Ocampo, tanto en su actuación como en los temas musicales, es uno de los elementos básicos para atrapar a la audiencia, es clara, poderosa, sumisa, entregada, tiene todos los elementos que salen a la luz solamente en una artista completa.  Convence, motiva e incluye a los espectadores en la trama.  Dada la fluidez con que maneja cada detalle, no es posible hablar de momentos destacables, Como pez frente al anzuelo es una unidad que su protagonista, medida, sin desbordes, sin buscar la simpatía del auditorio, lleva adelante sin que decaiga en ninguna instancia.  
Dolores Ocampo - Emilio Turco
La banda que la acompaña no se queda atrás.  En primer lugar, tanto Hernán Crespo, Luis Campos, Hernán Medina, y Emilio Turco, son excelentes músicos, pero también acompañan, en todo momento, a la figura central, con intervenciones directas, con silencios muy apropiados, como con sus expresiones y gestos que acentúan el ritmo del espectáculo. Además, los cinco se adaptan confortablemente a todos los diferentes ritmos que incluye la obra, lo cual no es una tarea fácil si se tiene en cuenta que va desde el chamamé al reggaeton, desde el bolero al tango, desde la cumbia al hilarante tema de Paquita la del Barrio, “Rata de dos cabezas”. La selección musical ha sido admirablemente cuidada por Ocampo que ofrece temas para todos los gustos.  Sus músicos, su interpretación y su excelente voz hacen que aún aquellos ritmos que a alguno no le interesan, terminan gustándole. 

Emilio Turco                                     Hernán Medina                                       Hernán Crespo                  Luis Campos

La dirección de Julieta Petruchi, es acertada y no ha dejado ningún detalle a la deriva, lo mismo que la escenografía y la iluminación de Magali Acha que logra dar los toques adecuados a cada escena.  El vestuario diseñado por Vessna Bebek es altamente funcional a la rapidez que exigen los cambios, y esto lo logra sin sacrificar el buen gusto.
Julieta Petruchi
Como pez frente al anzuelo es, sin dudas, un espectáculo que bien pudiéramos imaginarlo en los templos inolvidables del café concert como lo fueron La Botica del Ángel, La Cebolla o El Gallo Cojo.  Su brillo, su frescura, su fuerza, y sobre todo, su intérprete, son los elementos que se aúnan para lograr esta magia y saber que un género puede revivir con el paso del tiempo, de la mano de una joven talentosa como Dolores Ocampo quien, evidentemente, nunca ha vivido esa maravillosa experiencia que tantos atesoramos en nuestra memoria.  
Dolores Ocampo
Cada sección, coronada por un tema musical, es recibida con fuertes aplausos de parte del público.  Como pez frente al anzuelo es un unipersonal memorable, y Dolores Ocampo es una dramaturga, actriz y cantante, que uno sigue recordando hasta mucho después de dejar la sala.  Un magnífico espectáculo en el que el talento supera todas las expectativas.


 Como pez frente al anzuelo 

Ficha artística:
Intérprete: Dolores Ocampo
Bajo: Luis Campos
Teclados: Hernán Crespo
Percusión: Hernán Medina
Guitarra: Emilio Turco

Ficha Técnica:
Texto: Dolores Ocampo
Dirección: Julieta Petruchi
Dirección musical: Hernán Crespo
Escenografía e iluminación: Magali Acha
Vestuario: Vessna Bebek
Asistencia de dirección: Sergio Carlevaris
Diseño grafico: Hernán Crespo
Incluye canciones originales de Hernán Crespo 
y temas de L. Vallacco, J. Sabina, M. Toscano, M. Luna, 
Tom Lehrer/Nacha Guevara, C. Darthés/L. Martino.

Elkafka Espacio Teatral
Lambaré 866
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4862-5439
Web: http://elkafkaespacioteatral.blogspot.com
Domingos - 18:00 hs
Entrada: $ 50,00 y $ 40,00 - Descuentos a estudiantes y jubilados.

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miércoles, 28 de septiembre de 2011

Leandro y Lisandro
Dos personajes históricos en la piel de
dos brillantes actores:
Edgardo Moreira y Juan Vitali que,
 bajo la dirección de Gerardo La Regina,
reviven exitosamente una historia que nunca sucedió

No es nada fácil aventurarse en el “teatro histórico”, menos aún cuando se trata de dos figuras controversiales que han dejado una profunda huella en la historia nacional.  Y esto se complica más aún cuando hablamos de un encuentro que nunca sucedió, una veta que hemos visto en varios dramas de factura nacional y extranjera.  Leandro y Lisandro, de Pacho O’Donnell, es una de las obras pioneras en esta modalidad, y ha subsistido el paso del tiempo con plena actualidad. Tampoco es una tarea simple mantener en vilo a una audiencia cuando todos conocemos el final.  El real sostén de la obra radica en un texto brillante, un autor al que no se le escape ninguno de los muchos detalles destacables de dos vidas públicas, un director que sepa sacarles el acartonamiento de los libros de historia, y dos actores que tengan la fuerza, la vitalidad y el talento suficiente para revivirlos frente a la platea.  Todos estos elementos se aúnan en Leandro y Lisandro.

Luis Vitali - Edgardo Moreira
El profesionalismo de Edgardo Moreira y de Juan Vitali, hacen que este drama no caiga en ningún momento en los peligrosos cliché, o lo discursivo, o la trampa común de la grandilocuencia que, por lo general, se le imprime a los personajes históricos a los que siempre buscan mostrar inmaculados.  Moreira y Vitali encarnan a Lisandro de la Torre y a Leandro N. Alem sin permitir que estos vicios influyan sobre sus composiciones.  Ambos, el fantasma de Alem y el de la Torre que empuña el arma para suicidarse, logran un enfrentamiento real en el que exponen los errores y los aciertos que han tenido en sus vidas políticas, los dos se adulan y se reprochan sin pelos en la lengua poniendo en primer plano toda una parte de la historia argentina que, sin duda, ha servido de base para la formación del país actual.

Edgardo Moreira - Juan Vitali
No podemos mencionar un momento escénico superior a otro, ya que toda la puesta supera las expectativas de los espectadores.  Edgardo Moreira, un actor que se ha destacado en muchos roles muy comprometidos—como el juez que interpreta brillantemente en estos momentos en OW—logra una muy orgánica composición de su personaje, un político detallista, entero, idealista, al que  transporta, con su inagotable habilidad escénica, desde el temor a lo desconocido que implica la muerte, hasta alcanzar la convicción de que su acto final no es en vano, sin jamás caer en los tics propios del héroe histórico.  Su fuerza dramática es tal que deja la impresión de que el actor y el personaje se mezclan en un solo ser, y que si el actor estuviera en una situación similar, tendría las mismas cavilaciones del personaje que interpreta. 
Edgardo Moreira
Lo mismo sucede con la interpretación de Juan Vitali, que por ser su personaje un político de una época anterior, debe atrapar con un discurso—cargado de tonos muy decimonónicos que logra quebrar con una actuación impecable, sin embargo, él logra no caer en un personaje aburrido, didáctico, y con su reconocida su capacidad actoral logra establecer la distancia necesaria del rol del prócer en el eterno pedestal.
Juan Vitali
La escenografía de Leandro y Lisandro es mínima, y la obra se desarrolla en tres espacios cuyos límites se pierden en el cortinado negro de fondo por el que entra y se marcha Alem.  Tres espacios que el director, Gerardo La Regina, ha sabido aprovechar al máximo, lo mismo que la iluminación de Ariel Bonomi.  También es muy acertada la música original y los arreglos de Bernardo Fingas, como el maquillaje y la caracterización de Daniel Durso y Analía Arcas.
Juan Vitali - Edgardo Moreira
Una excelente puesta que se adecúa perfectamente al momento que estamos viviendo, y que, sin caer en lo discursivo, el gran peligro del teatro histórico, nos muestra un pasado no tan lejano que tiene mucho peso y vigencia sobre nuestros días.

  © Osvaldo Sabino, septiembre de 2012

Síntesis argumental:
La obra ficcionaliza un encuentro entre LEANDRO N ALEM y LISANDRO DE LA TORRE. Ambos murieron por mano propia, ambos representan la génesis del primer partido popular argentino, ambos son considerados víctimas de las malas prácticas de la política.
La acción transcurre en el departamento de Lisandro donde transita los últimos minutos antes de dispararse, es allí donde se hace presente el fantasma de Leandro, su padre en la política, con la intención de evitar el hecho.
El conflicto se sostiene a partir de la acción mutua de responsabilizarse uno al otro de sus derrotas, sin tener en cuenta el contexto donde se desarrollaron y sin evaluar las relaciones de fuerzas que en estas contiendas se conjugaron. El debate se ancla en la idea pura de sus principios.
La obra humaniza a los personajes y va más allá de la mística que los encierra, no solamente por el lugar que ocupan en el imaginario social, sino también por el modo en que ellos decidieron terminar sus vidas.
A nosotros como artistas nos representa un gran desafío encontrarnos con este texto de Pacho O´ Donnell, por la responsabilidad que implica hoy hablar de esta temática. Y al mismo tiempo nos llena de optimismo pensar que podemos sumar nuestro grano de arena, como dice Max Weber…” no solo debemos esperar y anhelar. Debemos hacer algo más. Debemos ponernos a trabajar para descubrir y obedecer el demonio que maneja los hilos de nuestra propia vida.”

Ficha Artística:
Lisandro de la Torre: Edgardo Moreira
Leandro N. Alem: Juan Vitali

Ficha Técnica
Autor: Pacho O´ Donnel
Iluminación: Ariel Bonomi
Música original y arreglos: Bernardo Fingas
Fotografía: Nicolás García Rebón
Maquillaje y caracterización: Daniel Durso y Analía Arcas
Asistente de dirección: Ismael Castro
Dirección general: Gerardo La Regina
Duración: 70 minutos
Funciones: todos los viernes a las 21:00 hs.
San Martín 766, CABA 
Tel.: 4312-5922
Entrada $60

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martes, 27 de septiembre de 2011

Mátame de Nuevo
Gerardo Begérez y Marcelo Iglesias
en una impresionante comedia de humor negro de Erika Halvorsen,
sacan a la luz un tema terrible del que pocos hablan

 
El “síndrome de Münchhausen” se presenta bajo dos formas: una es aquella cuando la persona finge enfermedades o bien se las provoca a sí misma para convertirse en centro de atención.  La otra es más terrible, la denominada clínicamente “síndrome de Münchhausen por poder”, que está considerada como una forma de maltrato infantil, y se da en personas que necesitan infligir enfermedades en una persona a su cargo, generalmente menores, para llamar la atención. No es un tema común al teatro, o a la ficción en general. 

Marcelo Iglesias
Mátame de nuevo, la excelente obra escrita por Erika Halvorsen, está protagonizada y dirigida por Gerardo Bégerez y Marcelo Iglesias.  No es esta la primera vez que estos dos talentos trabajan juntos, pero sí que codirigen.  La historia se sitúa en nuestros días, en una familia compuesta por una madre (Marcelo Iglesias), a quien al entrar a la sala vemos sentada en el medio de la escena, cubierta por una gran túnica de la que, una vez ubicada la audiencia, emerge su hijo (Gerardo Begérez) de entre sus piernas para quedar en una posición semejante a la de la “Pietá”, de Miguel Ángel, con sus tres armonías características bien marcadas, con los ejes del cuerpo del hijo, con sus líneas quebradas contraponiéndose a los dobleces curvos y esquinados de la vestidura de la madre, el brazo derecho del joven cayendo exánime y contrapuesto al izquierdo de la madre, lleno de vida y compasión, y los pliegues de su ropa cuyos huecos contrastan en claroscuros que se oponen a las superficies blancas y sobrias del cuerpo de su hijo, emulando el ideal de la belleza del renacer. Y este último punto es muy destacable ya que se opone totalmente al sentido de la obra donde la madre no busca la vida de su hijo sino que su locura ansía su lenta muerte.  

Gerardo Begérez
Uno de los detalles más interesantes, es el delirio que presenta la madre, creída que es una Marilyn Monroe vernácula, y que tuvo—durante su infortunada visita a Buenos Aires en 1981—un affaire con Frank Sinatra, y mantiene al hijo convencido que es el fruto de esa relación existente sólo en su fantasía.  Según la alucinación de la madre, Alberto—a quien llama “Frankie”—no sólo lo llama con el nombre del fallecido crooner, sino que le repite que en el futuro será el “heredero de su arte”.

Gerardo Begérez
No sorprende que recalque que realmente son impresionantes e inolvidables las actuaciones de Gerardo Begérez y de Marcelo Iglesias, los dos tienen una probada trayectoria en la escena nacional e internacional, tanto en teatro como en el cine.  Pero considera que es importante subrayarlas ya que, a mi criterio, son los roles más importantes de sus carreras, por supuesto, hasta el momento, porque, con seguridad, seguirán sorprendiéndonos en el futuro.

Gerardo Begérez - Marcelo Iglesias
También hay que destacar el esfuerzo de ambos al dirigir Mátame de nuevo, una tarea que, imagino, no ha sido nada fácil dada la complejidad de la obra y de sus roles.  Ningún detalle queda suelto, la labor de ambos ha sido exhaustiva, y ambos componen dos seres en los que el horror y el sufrimiento se cubren con un humor negro, acido, corrosivo, a veces sarcástico, haciendo un paralelo con el principio básico de lo que en cine se ha dado en denominar “el dogma 95”, o sea, no depender tanto del artilugio, enfocarse especialmente en la actuación, y presentar lo simple haciendo un profundo hincapié en el desarrollo dramático.

Gerardo Begérez - Marcelo Iglesias
 El texto de Erika Halvorsen, una joven ya consagrada en la dramaturgia, sofoca con esta situación enfermiza en la que el espectador tiene que darle respuesta a muchos de los interrogantes que surgen de la casi sadomasoquista relación entre madre e hijo, cargada de culpas, frustraciones, celos, amor, odio, y locura, entre otras muchas circunstancias que la autora ha manejado exitosamente.


Gerardo Begérez - Erika Halvorsen - Marcelo Iglesias
Muy acertada la escenografía Leonel Tamayo, que divide la escena en cuatro espacios en los que los personajes, al cruzarlos, van transformándose.  Lo mismo sucede con las luces de Carlos Arévalo, que terminan integrándose como un personaje más en la escena.  Excelente la selección musical de Berenice Prieto que se adecúa ajustadamente a cada momento del drama.  Imposible no mencionar el magnífico trabajo de diseño del vestuario de Martín Sal, diseñado por Pepe y Paco Flores, si bien Gerardo Begérez sólo viste, al comienzo, una especie de pañal, y luego, una bata de hospital, la túnica que luce durante los primeros minutos, Marcelo Iglesias, lo mismo que su vestido negro al mejor estilo Marilyn Monroe, son absolutamente exquisitos.

Gerardo Begérez - Marcelo Iglesias
De esta manera, Mátame de nuevo, no es solamente una gran experiencia teatral, es también una satirización que deja al descubierto un tema muy actual y terrible como el “síndrome de Münchhausen por poder” que,  desafortunadamente, es una forma más del abuso infantil, un flagelo social que es tan difícil de combatir.  

Marcelo Iglesias - Gerardo Begérez
Un texto estupendo, dos actores brillantes, una fórmula teatral perfecta para ovacionar.

© Osvaldo Sabino, septiembre de 2011


 Ficha Artística
Madre/Marilyn Monroe: Marcelo Iglesias
Frankie/Hijo de Frank Sinatra: Gerardo Begérez

Ficha Técnica
Autora: Erika Halvorsen
Diseño de Vestuario: Martín Sal
Diseño de luces: Carlos Arévalo
Diseño de vestuario: Martín Sal
Realización de vestuario: Pepe y Paco Flores
Selección musical: Berenice Prieto
Diseño del espacio: Leonel Tamayo
Diseño de luces: Carlos Arévalo
Voz en Off: Claudio Armesto
Fotografía: Gastohn Barrios
Arte gráfico: Alejandro Persichetti
Asistencia de dirección: Cecilia Rodríguez
Producción ejecutiva: Cristian Calper
Dirección general: Gerardo Begérez-Marcelo Iglesias

Teatro La Comedia
Rodriguez Peña 1062
4815-5662
Desde el 03/09/2011 al 30/10/2011
Sábado 23 hs.
Entrada general $60

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O t r o s   g r i t o s
Un brillante drama, valiente y necesario,
que presenta a seis mujeres que
“El grito de Alcorta” dejó viudas,
y que en la escena recobran
sus voces olvidadas por la historia


El “grito de Alcorta” fue una rebelión de los pequeños y medianos arrendatarios de tierras cosechables que, en 1912, buscaba reivindicar la rebaja general de los arrendamientos y aparcerías; entregar en las aparcerías el producto en parva como salga; y que los contratos fueran por un plazo mínimo de cuatro años.  Comenzó en el sur de la provincia de Santa Fe, y pronto se extendió por toda la zona pampeana.  En esos tiempos, los campesinos, europeos en su mayoría, arrendaban el ochenta por ciento de las tierras que cultivaban (actualmente la situación no ha variado mucho, ya que el setenta por ciento continúa arrendando los campos de cultivo).  La clase dirigente, a la que los arrendatarios debían rendirle tributo a través de contratos leoninos que los habilitaba a explotar a los agricultores,  buscó reprimir esta rebelión. Por supuesto, hubo muertos, aunque la cantidad no fue determinada.  Y quedaron las mujeres solas, mujeres que hasta ahora no han tenido una voz, y Otros gritos las rescata de ese olvido.


Las seis son mujeres diferentes, vienen de diversos mundos, pero las aúna el vacío dejado por sus hombres que salieron a luchar por sus derechos en pos de un destino mejor.  La excelente dirección de Paula Etchebehere arma un tejido con los seis monólogos que tienen una muy potente fuerza dramática.  Si bien estamos frente a seis valerosas mujeres solas, en ningún momento aparecen aisladas en escena, siempre lo hacen bajo el común denominador de la fuerza que adquieren a raíz de su desgracia.  Los hombres luchaban contra el sistema, ellas contra la soledad. 


Las seis actrices presentan sus monólogos con una fuerza y una entrega absoluta, arrancan sus voces desde lo más recóndito de sus entrañas y se mueven sobre un escenario totalmente desprovisto, lo que hace que sus presencias y sus relatos lleven a la audiencia a ponerle forma a esa escenografía tan ausente como la vastedad de la pampa. La directora consiguió que su elenco de lo mejor de sí para recrear ese universo infinitamente verde y llano de aquel tiempo. Los movimientos de las actrices, su modulación, sus gestos, van marcando la idiosincrasia de cada una de ellas y, a través de la fuerza que emana de la simpleza de la palabra, durante los setenta y cinco minutos que dura el drama, van transformándose en muchas mujeres solas que nunca llegaran a tener una voz.
Silvia Trawier - Romina Michelizzi - Paula Etchebehere - María Forni - María Rosa Pfeiffer -
Maia Francia
Las acompañan un vestuario que habla por sí sólo, diseñado por María Valeria Tuozzo, y el preciso diseño de luces de Magali Acha que constantemente agudiza toda la escena. Y, por supuesto, todos estos hilos se mueven bajo la talentosa mano de una dirección medida pero llena de creatividad, sobre todo en lo visual. En medio de este vacío desbordante, las actrices se lucen en sus diferentes roles desplegando una fiesta de talento.  Romina Michelizzi es la que está muerta, Raquel Albéniz es la que sueña con tener un caballo, María Rosa Pfeiffer no puede olvidar que alguna vez mató a un indio, María Forni es la esteril que sueña con poder tener un hijo, Silvia Trawier, interpreta a la que se le murió una muchacha, y Maia Francia, se destaca en el rol de la que reniega de esa soledad y piensa en irse. Todas ellas conforman un brillante elenco en el que no hay altibajos, todas se destacan por igual en su entrega total a Otros gritos. Las autoras, María Rosa Pfeiffer, Laura Coton y Patricia Suárez han concebido un texto que no hace concesiones a la historia, crudo, realista, con una admirable carga de elementos poéticos y, sobre todo, un sentido de unidad que no se alcanza fácilmente en obras colaborativas.  
Laura Coton - Patricia Suárez - María Rosa Pfeiffer
Una obra valiente que nos transporta a rincones de nuestra historia que hasta nuestros días han sido ignorados.  Otros gritos, además de ser un drama admirable desde todo punto de vista, es la recuperación de esas voces campesinas silenciadas que hasta hoy muchos siguen sin querer escuchar. 
Paula Etchebehere (Directora)

 Otros gritos

Seis mujeres… vidas que se cruzan atravesadas por un grito de rebelión.
La revuelta campesina construye partes de la historia
.

Sinopsis:
El grito de rebelión proclamado en Alcorta, provincia de Santa Fe, el 25 de junio de 1912, fue el comienzo de la huelga agraria. Fue una de las luchas gremiales que, junto a la de los obreros de “La Forestal” y los mártires de la Patagonia, constituye un verdadero hito en las reivindicaciones laborales de los argentinos, en la que un grupo de campesinos inmigrantes, con el apoyo de algunos comerciantes de la zona, decide pelear por sus derechos.

En algunos lugares, la huelga iniciada por los agricultores de Alcorta alcanzó una duración de tres meses, habiéndose plegado a ella alrededor de 100.000 agricultores de la pampa argentina.

Las mujeres que colonizaron el campo, a la par de sus hombres, tuvieron un protagonismo silencioso en este grito. Quedaron a cargo de los campos, mientras los hombres estaban ausentes.


“Otros gritos” intenta una aproximación a diversas situaciones femeninas en esas circunstancias.

Ficha artística:
La que se quería ir: Maia Francia,
La que mató a un indio: María Rosa Pfeiffer,
La que quería un caballo: Raquel Albéniz,
La que no podía concebir: María Forni,
La que se le murió una muchacha: Silvia Trawier,
La que está muerta: Romina Michelizzi

Ficha Técnica:
Autoras: María Rosa Pfeiffer, Laura Coton y Patricia Suárez
 Dirección general y puesta en escena: Paula Etchebehere
Asesoramiento en dirección de actores: Raquel Albéniz
Asistencia de dirección: Daniela Martínez
Asistencia técnica: Leilen Araudo
Vestuario: María Valeria Tuozzo
Diseño de luces: Magali Acha
Asesoramiento vocal: Fernanda Lavía
Tema original de apertura y cierre: Lautaro Cottet
Fotografía original: Alejandra López.
Trailer de prensa: Javier Olivera, Fito Pochat
Prensa: Ayni Comunicación

Teatro del Pueblo – Sala Teatro Abierto
Av. Roque Sáenz Peña 943
Por teléfono al 4326-3606
Entradas: $50; Estudiantes y jubilados: $25
Duración de la obra: 75 min
Este espectáculo cuenta con el apoyo del
Fondo Nacional de las Artes y Proteatro

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